martes, 20 de diciembre de 2011
Fragmento de uno de mis relatos
Me veo a mí reflejada. Mi rostro se expresa asustado. Dos lágrimas se derraman por mis pómulos, pero, aun así, me mantengo alerta, por si algo más pudiera ocurrir. Me fijo en la parte del espejo que reflejaría lo que viene a estar detrás de mi. Una extraña sombra me acecha, me vigila. Me asusto, intento gritar. Silencio. Tiene algo en la mano, que refleja un brillo demasiado luminoso, me ciega. Pero antes, consigo ver que en la otra mano posee un puñal. No me da tiempo a reaccionar, y, sin pensarlo dos veces, me lo clava en el cuello; derramando mi sangre sin perdón ni piedad, haciendo volar los últimos recuerdos que podrían tener de mi.
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